Archivo de la categoría: Cómic-book

Cable, de Casey y Ladronn (Primera parte)

Autores: Joe Casey y José Ladronn.

Editado por Planeta de Agostini entre 1998 y 1999 (números 29 a 49 de la serie Cable; y números 1 y 2 de la serie Universo X; corresponden a los números 48 a 70 de la serie original americana)

Pongámonos en situación: estamos a finales de los 90. La editorial Marvel apenas ha levantado cabeza después de la debacle artística que supuso la irrupción de la generación Image, que convirtió los comics en un escaparate de músculos,  armaduras, posturas forzadas y guiones lamentables. La llegada del guionista Kurt Busiek fue una luz al final del túnel, pero todavía faltaban unos años para la llegada del editor Joe Quesada y de la mejor generación de guionistas en años.

En este panorama, la franquicia-X se había multiplicado hasta la extenuación: dos series dedicadas al grupo principal, X-Men, otra a su icono Lobezno, más los cachorros de Generación-X, X-Force, y las innecesarias Mutante-X, X-Man y, por supuesto, Cable. Nathan Dayspring Summers, alias Cable, fue una creación de Louise Simonson para la serie Nuevos Mutantes: destinado a convertirse en líder del grupo,  representaba la antítesis al pacifismo del Profesor-X: Cable, ataviado siempre  como un soldado, armado hasta los dientes y de expresión furiosa, se había curtido en la guerra y no hacía ninguna concesión al enemigo. Con el tiempo nos enteramos que, en realidad, Nathan era el hijo de Cíclope y Madeleyne Prior, enviado al futuro cuando apenas era un recién nacido para poder curarse de un virus tecno-orgánico que devoraba su cuerpo, y devuelto de nuevo al presente como un adulto para poder evitar que el villano Apocalipsis convirtiera la Tierra en un infierno.

Comparemos: el Cable guerrillero de los 90...

Comparemos: el Cable guerrillero de los 90...

... y el Cable mesiánico de Casey y Ladronn.

... y el Cable mesiánico de Casey y Ladronn.

Los números que os comento supusieron una brutal ruptura de la dinámica descerebrada de los episodios anteriores, y recondujeron al personaje a una total reinterpretación. La etapa arrancó con los guiones del reputado James Robinson, aunque  abandonó la labor al cabo de tres números. Él mismo propuso a su sustituto, el entonces desconocido Joe Casey, un librero que debutaba por primera vez como guionista profesional. Casey no sólo mantuvo las propuestas de Robinson, sino que convirtió la serie en una genial mezcla de cómic de superhéroes y ciencia-ficción de tintes mesiánicos. Los aspectos principales que marcan esta etapa son los siguientes:

–          En primer lugar, distanciaron a Cable del resto del universo mutante, y lo acercaron a los personajes tradicionales de la editorial, lo que propició apariciones especiales de personajes como los Vengadores, Paladín, Union Jack, Pantera Negra y otros.

–          Dotaron a Cable de un buen reparto de personajes secundarios, la mayoría femeninos, que ayudaron a humanizarlo. Destaca  la periodista Irene Merryweither, que se convierte en la compañera de Cable y cronista de sus aventuras; y la camarera Stacey, amiga, confidente y finalmente gran amor de Nathan durante estos episodios.

–          Eliminaron el componente bélico, reduciendo el arsenal de Cable al Psimitar, una lanza mística capaz de canalizar sus poderes telequinéticos. También redujeron la variedad de sus poderes mutantes, prescindiendo de la telepatía.

El hilo conductor de estas aventuras es el camino hacia el inevitable enfrentamiento final entre Cable y Apocalipsis, al que parecen irremediablemente destinados. Una de las virtudes de esta etapa es que, desde el principio, el lector tiene la sensación de que la historia avanza hacia un final y de que el combate que predicen las profecías está cada vez más cercana. Apocalipsis, curiosamente, apenas aparece en estos episodios, pero su presencia sobrevuela toda la historia, como una amenaza invisible que condiciona la vida de todos los personajes.

La primera historia, de 6 episodios, narra el intento del Club Fuego Infernal de localizar la guarida oculta de Apocalipsis y apoderarse de su armamento y recursos energéticos con oscuros fines. Durante el transcurso de la historia, Sebastian Shaw y sus acólitos despiertan al Heraldo de Apocalipsis, que dormitaba en el sótano de una mansión inglesa desde hacía un siglo. El Heraldo, más máquina que hombre, debía anunciar la llegada de su Señor e iniciar el camino a la devastación. Cable y el Heraldo protagonizaran una apoteósica batalla en los últimos episodios de Joe Casey al frente de la serie que pondrá a la isla de Manhattan en situación de emergencia absoluta.

Apocalipsis y su heraldo, preparando el exterminio.

Apocalipsis y su heraldo, preparando el exterminio.

A lo largo de la veintena de números escritos por Casey se fueron introduciendo conceptos que ayudaron a crear esta sensación de épica y misticismo: la orden de las Askani, los creyentes, la lanza Psimitar, las profecías de Ozymandias, el secreto de los Doce, viajes en el tiempo, el Máximo Secreto y un sinfín de ideas extraordinarias.

Casey estaba decidido a llevar la serie hasta las últimas consecuencias. Desafortunadamente, no pudo ser así. El causante de que tuviera que abandonar la serie sin cerrar todas las tramas, fue la misma persona que ayudó a redondear la fantasía de estos números, con sus sorprendentes ilustraciones inspiradas en Jack Kirby: el dibujante José Ladronn.

(continuarà…)

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THOR

Autores: Kieron Guillen (al guión); Billy Tan, Richard Elson y Doug Braithwaite (al dibujo)

Editorial: Panini Comics (números 29 al 37 de la edición española).

 

Thor está de moda. Inevitablemente, si nos atenemos a la expectativa que está causando el inminente estreno de su adaptación cinematográfica, dirigida por Kenneth Branagh. De hecho, la editorial Panini no ha desperdiciado esta oportunidad y ha saciado la demanda de historias de Thor con un buen número de tomos y ediciones especiales aparecidos. Algunos, como los Relatos de Asgard (publicados en los años 60 obra de Stan Lee y Jack Kirby) abrirán las puertas a los neófitos al universo de Thor, una interesantísima mezcla entre las fuentes mitológicas nórdicas y los elementos pop propios del cómic de superhéroes.

Sin embargo, la colección regular del personaje, allí donde se narran los acontecimientos actuales en la vida del personaje, ha estado algo deambulante. La serie arrancó desde un nuevo número 1 con el atractivo de contar en los guiones con J.M. Straczynski (apoyado en los dibujos por un esforzadísimo Olivier Coipiel). Straczynski empezó aburriendo soberanamente, aunque pronto le cogió el punto a la serie y se volcó en una trama de tintes conspiratorios en la que un afeminado Loki urdía un plan maestro para expulsar a Thor de Asgard y hacerse poco a poco con el poder, aprovechando que el gobernante de Asgard era el, a priori, manipulable Balder.

Sin embargo, Straczynski abandonó el barco cuando mejor navegaba: la editorial tenía sus propios planes con THOR, y había decidido incluirla en el último gran acontecimiento de Marvel, Asedio, saga en la que Asgard y sus habitantes estaban en el centro de una gran batalla entre héroes y villanos. El guionista, harto de la intromisión de la editorial en su obra (ya lo hizo en Spiderman) dejó la serie, cerrando a duras penas las tramas que había abierto.

Para solucionar la papeleta, y ligar cabos hasta la llegada del nuevo guionista regular, Matt Fraction, Marvel contrató a Kieron Guillen, guionista no demasiado conocido, y que ha resultado ser más solvente de lo esperado.

En los números que ha guionizado, Guillen ha retomado con acierto el argumento de la serie allí dónde lo dejó Straczinsky (con Thor desterrado y los asgardianos exiliados en Latveria, por sugerencia de Loki), a través de 3 sagas: Prometeo Latveriano, que explica la batalla entre los asgardianos y el Dr. Muerte; Ragnarok, que recoge los acontecimientos colaterales a la saga Asedio; y La letra pequeña, en la que Thor debe viajar al infierno de Mefisto para salvaguardar las almas de los dioses muertos en batalla de la amenaza de las  Dísir, terribles criaturas que devoran las almas de los caídos.

Guillen se mueve bien entre el universo de los asgardianos, sabe sacar partido de los secundarios y potencia el elemento épico. No llega a sorprender pero resulta siempre entretenido. Acierta plenamente en la recuperación de las Dísir y de personajes olvidados como Tyr, el dios de la guerra. Por el contrario, nos ofrece un Thor con pocos matices, y un Balder soso y desinflado, que tiene poco de rey de Asgard y demasiado de peón. Desde luego, Guillen no es Simonson, pero teniendo en cuenta que sabía desde el principio que estaba en la serie para cubrir un hueco, realiza episodios más que correctos.  

La editorial parece que ha comprendido las posibilidades de Guillen y le ha ofrecido una oportunidad única de lucimiento: el relanzamiento de la Patrulla-X, serie totalmente a la deriva en la actualidad, y que puede servir para confirmarle como un guionista a tener en cuenta en el futuro.

Ahora, sólo nos queda esperar la llegada del nuevo tándem creativo, compuesto por el siempre interesante Matt Fraction y el magnífico dibujante español Pasqual Ferry.

Trailer de la película de THOR:

Blog de Kieron Guillen: http://www.kierongillen.com/

Si te gusta este cómic, te gustará: el clásico entre los clásicos de THOR, la etapa de Walter Simonson que arrancó con la Saga de Surtur, episodios que ya forman parte de la historia del cómic y que Panini ha recopilado recientemente en volúmenes.

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Los 4 Fantásticos

Autores: Jonathan Hickman y Dale Eaglesham.

Editorial: Panini Comics.

Resulta sorprendente que unos personajes de cómic con 40 años de publicación ininterrumpida a sus espaldas, sigan ofreciendo cada mes aventuras rebosantes de frescura. Es cierto que no siempre ha sido así, y que no todos los autores han sabido sacar partido al cuarteto de superhéroes de Marvel Comics. Sin ir más lejos, la reciente etapa de J. Michael Straczinski resultó decepcionante: quizás su error fue intentar redefinir unos personajes que están perfectamente definidos tras cuatro décadas de historia, cuando lo único que debía hacer era contar historias sencillas, imaginativas y fantásticas.

Precisamente eso es lo que ha hecho el actual guionista, Jonathan Hickman, incorporado a la serie desde el número 570 USA (núm. 29 de la edición Panini): ha devuelto a Los 4 Fantásticos su rol de aventureros de lo desconocido, que tan bien trataran en sus respectivas etapas Stan Lee, John Byrne, Walt Simonson y Mark Waid; les ha servido en bandeja nuevos mundos desconocidos que explorar; nos ha recordado que el verdadero centro de gravedad de los 4F es Reed Richards; ha potenciado uno de los aciertos de la etapa de Mark Millar: la super-inteligencia oculta de Valeria, la hija de 4 años del matrimonio Richards; y está germinando un argumento a largo plazo materializado en esa mini-escuela de genios freaks, el amparo de Mr. Fantástico, a la que ha llamado Fundación Futuro.

Y todo esto hilvanado por un macro-línea argumental, que va subiendo o bajando de intensidad e importancia en función de las necesidades del autor, llamada La Guerra de las 4 Ciudades, una historia que todavía no ha finalizado en la publicación en USA. De momento, en los números publicados en nuestro país hemos conocido la naturaleza de esas 4 ciudades: cada una de ellas, relacionada con un elemento (Attilan, el aire; la ciudad subterránea del Alto Evolucionador, la tierra; etc.), y apadrinada por uno de los miembros de los 4 Fantásticos. El conflicto, aún por estallar, alcanzará dimensiones trágicas, según las noticias que nos llegan de la edición americana, con el fallecimiento de uno de los miembros de los 4 Fantásticos y la reconversión de la serie desde un nuevo número 1 y, lo que es más inaudito, con un nuevo título: Future Foundation.

Los guiones de Hickman recuperan el sabor clásico de los 4 Fantásticos sin ser decididamente retros; ayudan a potenciar este sabor los dibujos de Dale Eaglesham, que parece inspirarse intencionadamente en Jack Kirby, el padre gráfico de los 4F.

Como nota negativa, tan solo reseñar que, en algunos episodios, da la sensación que a Hickman se le quedan cortas las 22 páginas del tebeo, y eso lleva a apresurar la historia y dar cierta sensación de atropello. Si esto fuera el cine, estaríamos todos esperando una versión extendida de estos números.

Añadir que el número 39  incluye un Annual americano, que, a pesar de no contar con la batuta de Hickman, mantiene perfectamente el tono y la frescura de la serie regular: en él, el guionista Joe Ahearne nos explica las consecuencias de un flirteo nocturno de la Antorcha Humana: la posibilidad de que Johnny Storm deje embarazada a una joven se convierte en un complejo escenario de ciencia-ficción, con viaje al interior del cuerpo humano incluido. Una divertida mezcla de sitcom y ciencia-ficción.

Blog de Jonathan Hickman: http://www.pronea.com/

Web del dibujante Dale Eaglesham: http://www.daleeaglesham.com/

Si te gusta este cómic, te gustará: Guerreros Secretos, otro título Marvel que cuenta con guiones de Jonathan Hickman.

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